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viernes, 13 de marzo de 2009

1951. MI PRIMER ENCUENTRO FÍSICO CON CUATRO HOMBRES RUBIOS QUE VENÍAN DE MÁS ALLÁ DEL ESPACIO



(Primera Parte)

1951. MI PRIMER ENCUENTRO FÍSICO CON CUATRO HOMBRES RUBIOS QUE VENÍAN DE MÁS ALLÁ DEL ESPACIO

(Por Pierre Monnet)

Sucedió una noche de julio. Me encontraba en Courthézon, una pequeña población de Provenza, a dieciocho kilómetros de Aviñón. Yo estaba situado en la antigua Nacional 7 que atraviesa la población y bordea una plazoleta en cuyo centro se yergue una fuente circular. No lejos de allí se alza una puerta medieval en la que está encajado un reloj eléctrico que señalaba, al inicio de mi aventura, la una y media de la madrugada. En aquella época del año y para aquel tiempo, la circulación automovilística era relativamente más intensa que de costumbre: estábamos en plena época turística y, al mismo tiempo, se celebraban las fiestas de Orange, mi ciudad natal, situada a siete kilómetros de distancia.

La carretera entre Courthézon y Orange, tiene un trazado rectilíneo a partir del primer kilómetro. Habitualmente tardaba entre quince y veinte minutos en recorrerla, a veces más, a veces menos, según fueran mi humor y mis ánimos. Por aquel tiempo no disponía otro vehículo que mi bicicleta. Realizaba aquel recorrido dos veces por semana, siempre los mismos días y aproximadamente a la misma hora. Mi objetivo: visitar a mi novia que, después, se convertiría en mi esposa.

Deseoso de verificar mis hazañas, tanto al inicio de la marcha como al final de cualquier viaje, fuera el que fuese, comparaba siempre la hora de mi reloj de bolsillo con la de los relojes de los lugares donde me hallaba. Aquel gesto, que se había convertido en un hábito. Ya se sabe que, cuando uno es joven, busca siempre superarse, aunque no fuera más que para "farolear" al día siguiente con los compañeros, informándoles, cuando la ocasión se preste a ello, de que el record del día anterior ha sido superado.

Aquel día no fue una excepción y, tras las verificaciones de rigor, subí a mi bicicleta. Pero no sucedió lo mismo que otras veces.

Tuve la pasmosa sorpresa de verme instantáneamente teletransportado cinco kilómetros más allá, siempre junto a la Nacional 7 , a la entrada de una vasta, sinuosa y profunda cantera de arena y gravilla. Conocía la existencia de aquella cantera, pero nunca había puesto los pies en ella. Estaba situada junto a la carretera a unos tres o cuatro kilómetros de Orange. La distancia que mediaba entre la cantera y la carretera era de unos diez a quince metros, y entre ambos se alzaba un seto de inmensos matorrales y de árboles de toda especie y de mediana altura.

Aquella "teletransportación" instantánea me dejó atónito. Sentía como si mi cerebro se hubiera vaciado. Estaba como alelado. Luego, a la manera de alguien superado por los acontecimientos, pero conciente de la realidad de la situación y de sí mismo, como dirigido por una fuerza irresistible empecé a subir el ancho del sendero en cuesta que se adentraba diez metros más abajo por la cantera sinuosa. No sabía por qué al llegar abajo de la pendiente, al nivel del fondo de la cantera, desmonté y avancé a pie empujando la bicicleta.

Sentía una extraordinaria ligereza. Tenía la sensación de que mis pies no tocaban el suelo. Me encontraba sosegado y distendido a pesar de lo insólito de la situación. Me sentía como alguien que aguarda algo inminente. No experimentaba el más mínimo cansancio. La emoción me cortaba el aliento y el corazón me latía a mayor velocidad. Y, sin embargo, no tenía miedo; al contrario, me sentía como habitado de una inmensa paz interior.

Curiosamente cuanto más avanzaba, tanto más continuaba una impresión similar a la que se siente al entrar por primera vez en el agua, a saber, algo así como una ligera opresión en los pulmones. Y, cosa extraña, progresivamente los sonidos exteriores se esfumaban, a medida que avanzaba por el fondo de la cantera, como si supiera con toda exactitud a dónde me dirigía...

En un recodo a unos sesenta metros delante de mi y detrás de uno de los multiples islotes de tierra que los tractores habían bordeado, percibí una luminosidad. Seguí acercándome, y a unos doce metros del islote que había rodeado, a unos quince metros delante de mi, vi "fotando", en suspensión a una distancia entre cincuenta y ochenta centímetros del suelo, un disco de forma lenticular cuyo diámetro medía entre quince y veinte metros.

Aquel disco estaba coronado por un abultamiento central en forma de cúpula. Verticalmente, aquel ingenio debía de medir unos tres metros. El disco irradiaba, mediante lentas pulsaciones, un color "blanco-plateado-azulado" que iluminaba nítidamente las paredes de la cantera a una distancia de unos diez metros. Aquel insólito metal que parecía ser la materia con la que estaba hecho aquel extraordinario artefacto de fascinante belleza. Del disco emanaba una potencia difícilmente concebible a quien no lo haya contemplado con sus propios ojos.

El "metal" del disco parecía a la vez material e inmaterial o, por lo menos, dotado de una estructura atómica interna en constante movimiento. Se trataba de algo que casi estaba vivo, algo ciertamente impresionante, inquietante y hermoso a la vez.

Lenta, muy lentamente, me aproximé a aquel objeto que parecía tirar de mi. Luego, al encontrarme ya muy cerca (a seis o siete metros), me di cuenta de que un silencio total se había establecido desde hacia mucho tiempo a mi alrededor. Ya no escuchaba el ruido de la circulación que transitaba por la carretera, la cual, sin embargo estaba solo a unos sesenta metros de distancia. Tampoco oía el canto de los pájaros nocturnos ni el de los grillos. No percibía el ruido de mis pasos ni el rodar de los neumáticos de mi bicicleta sobre la gravilla. Aquel silencio absoluto me hacía sentir la impresión de estar metido bajo una campana, una sensación de completo aislamiento. Sólo captaba el sonido de mi respiración, los latido del corazón y la circulación de mi sangre por venas y arterias.

Y, sin embargo, me sentía bien. Maravillado por lo que estaba contemplando, seguía avanzando. Probablemente, demasiado hechizado por aquel ingenio, no me había dado cuenta que ante mí y un poco hacia el lado del artefacto, se encontraban, puestos en pie, cuatro seres humanos que no pertenecían a este planeta. Iban vestidos con un buzo muy ceñido, constituido por un "tejido" flexible de color plateado luminiscente, formado por "escamas". Aquella vestimenta iluminaba el suelo a su alrededor hasta, por lo menos cinco metros.

Me desvié ligeramente hacia la derecha al verlos. Mientras los examinaba, avancé despacio hasta encontrarme sólo a unos tres metros de aquellos cuatro magníficos seres.

Había dejado de sentir el cuerpo. Inmóvil ante ellos, dejé mi bicicleta en el suelo, cerca de mi, y contemplé a los cuatro seres vivos, cuyo aspecto era perfectamente humano, aunque su origen no fuera terrestre. !Sabía que no eran terrestres!. No me preguntéis cómo ni por qué, lo sabía. Sería incapaz de contestaros.

Iban descalzos, con las manos descubiertas y no llevaban ningún casco para poder respirar; ninguno en absoluto. Fornidos, su forma era atlética. Su altura debía de ser por lo menos un metro ochenta y cinco (no los medí de cerca,...quien sabe, quizá se hubieran molestado). Los cuantro se parecían. Sus proporciones eran perfectas y su corpulencia idéntica. Eran auténticos duplicados...Su cabellera a la vez rubia y blanca, bajaba ordenadamente por sus hombros. El rostro era hermoso y fino. La edad podía oscilar entre los veintiocho y los treinta años. Su mirada era tan clara, dulce y franca, como nunca la había visto entre mis semejantes de la Tierra. Al acercarme, me sonrieron. Su finura y su belleza eran tales que, por el momento, dejando aparte los senos (en el sentido femenino de la palabra), durante los primeros cuatro segundos, no pude determinar si pertenecían al sexo masculino o femenino. Pero tras una breve vacilación, uno no se podía engañar: eran varones. De ellos emanaba una general impresión de gran vigor, a la vez exterior e interior; estaban forjados como atletas y sonreían, irradiaban tranquilidad, amabilidad y bondad. Una paz profunda precía habitarlos. El simpático aspecto de los seres de más allá del espacio es comunicativo; y la verdad es que me dieron ganas de arrojarme en sus brazos, como si los hubiese conocido desde siempre.

Levantaron los brazos hacia mi, horizontalmente, con la palma de la mano vuelta hacia lo alto. Realizaron aquel gesto casi a la vez y siempre en absoluto silencio.

Aquella actitud que, por lo menos me resultaba simpática, me inspiró una perfecta confianza. Acababan de hacer aquel gesto igual que lo hubierais hecho vosotros de haber sido visitados por alguien en vuestra casa a fin de nvitarlo a entrar o a acercarse.

Sin embargo, realicé un conato de retroceso mientras una intensa sacudida me recorría de pies a cabeza: ¡acababan de expresarse en mi, sin haber despegado los labios!. ¡Escuchaba con extraordinaria potencia sus pesamientos, dentro de mi cerebro y de todo mi ser!. La nitidez y la claridad eran extraordinarias. Al mismo tiempo supe que los pensamientos no se expresaban a través de palabras, sino que eran como impulsos codificados mezclados con imágnes y conceptos profundos que me resultaban extraños, aunque a la vez, familiares.

Aquellos seres me hacían partícipe por primera vez de un proceso de comunicación telepática a la que yo no estaba habituado y cuyo "mecanismo"no comprendía; proceso que, me aseguraron, era perfectamente natural, existente desde el comienzo de los tiempos, pero que el habitante de nuestro planeta perdió desde su caída, cuando dejó de obedecer a las leyes universales. El "mecanimo" de tal proceso, permitía, si me es lícito expresarme así, una sobre impresión de los elementos fonéticos de mi vocabulario en los pensamientos emitidos por aquellos seres, a los que no tardaría en calificar de "maravillosos"...

Aún admitiendo que pudiéramos encontrar en nuestro pobre lenguaje , los términos precisos aptos para traducir adecuadamente lo que me fue "dicho" ("expresado" sería una palabra más exacta), la cantidad de cosas que se me revelaron en un breve lapso de tiempo, que calculo de unos veite minutos, sólo podría volver a expresarlo en nuestro lenguaje en un tiempo mucho más largo. Posiblemente tardaría un año o dos, dedicándole al trabajo unas ocho horas diarias.

Por una parte me resulta difícil traducir, lo que se imprimió en mi, a causa de la parquedad de nuestro vocabulario, por otra, me es imposible decirlo todo en el momento actual. Os dejo a vosotros la tarea de imaginar el número de volúmenes que tendría que crear para que la transmisión fuera verdaderamente total y completa...¿Debo esperar un "desbloqueo lingüístico" ulterior?...

Humildemente debo confesar que, de momento, estoy llegando al límite de mi posibilidades, y lo lamento de veras...Porque en mi fueron depositados, no los términios, sino algo parecido a pensamientos y conceptos codificados en forma de impulsos para los cuales no acabo de hallar las palabras que los traducirían, a no ser de forma lenta, muy lenta, en el curso de muchos años; con excepción de algunas frases aisladas, que pude traducir instanténeamente porque se hacía necesario en esta o aquella situación urgente con ocasión de ciertos contactos.

La traducción de los conceptos, depositados en mi aquel primer día de contacto físico, sólo empezó a realizarse dos años después. Pero aquí os muestro algunas frases sueltas que pude comprender inmediatamente al punto de ser emitidas.

—Sentimos que hay temor en ti... Que el temor te abandone, queremos el bien de todo se vivo, especialmente sino es agresivo.
—No te acerques más a nuestro vehículo; todo ser vivo que no esté armonizado con su longitud de onda, corre peligro si se aproxima; las vibraciones que emite destruirían las células de tu cuerpo.
—Esta conversación que mantenemos contigo, en el futuro te causará problemas que influirán en tu salud: sufrirás alteraciones nerviosas durante algún tiempo, pero pasarán. Tras lo cual nuestra conversación se aclarará y podrás transmitir a los seres humanos de tu planeta lo que te hemos comunicado.
—Sabemos que usaís entre vosotros el lenguaje por medio del canal de la escritura.Si esta forma te parece más rápida úsala. Pero has de tener la precausión de no adoptar tus conceptos habituales, porque de ser así, nuestro mensaje resutaría falseado a causa de la deformación.
Te hemos hablado largo y tendido...Tú emplearías mucho tiempo en traducir, pero una vez lo hayas hecho, di a los seres humanos de tu planeta lo que te esté permitido decir.
—Estamos aquí en favor de los hombres de este planeta. Dáselo a entender.
—Este mensaje está depositado en ti de forma indeleble...Has de saber utilzarlo con prudencia. Por nuestra parte, nos sentiremos felices si colaboras con nosotros.
—No eres el único interlocutor nuestro en tu planeta. Pero por desgracia, la mayoría de aquellos con los que hemos conversado no quieren hablar de nosotros y los restantes no son creídos por los tuyos.
—A medida que vayas realizando tu traducción, escribe y dá a saber qué y quiénes somos.
—No temas, pero sé prudente con respecto a los tuyos, cuando te refieras a nosotros.
—Te protegeremos lo mejor que sepamos, a condición de que mantengas el contacto con nosotros de la forma que te hemos enseñado.
—No tendrías una vida lo bastante larga en tu existencia actual. Por eso, proponemos regenerar las células de tu cuerpo para que vivas ciento veinte años. No podemos hacer nada mejor por ti. Realizaremos dicha regeneración en el interior de este vehículo. Y te pedimos que nos perdones: hemos creido necesario actuar en este sentido. No recordarás la operación.
Al llegar a este punto los seres dejaron de emitir pensamientos. Muy atento hasta es momento en recibirlos, no me había percatado de que se había abierto la parte delantera de la cúpula. Aquella abertura podía contener a dos hombres, uno a cada lado de su marco. En el interior reinaba una luz de color blanco anaranjado que los ojos apenas podían soportar. Los cuatro seres seguían presentes, sonrientes y silenciosos.
Fue entonces cuando sin ni siquiera saludarlos, levanté mi bici, di media vuelta y subí la pendiente a pie hasta la carretera. Al llegar a la Nacional 7, monté en mi vehículo de dos ruedas y, por segunda vez me sentí teletransportado en la entrada de la ciudad de Orange, donde tenía mi domicilio.
Intintivamente, consulté mi reloj y me quedé boquiabierto al ver que seguía siendo la una y media de la madrugada. ¿Después de todo aquello?....¿Podía habérseme parado el reloj mientras tanto?. Cartesiano como era entonces y picado por la curiosidad, quería quedarme tranquilo y en paz. Pedaleando ya recorrí el kilómetro y medio que quedaba para plantarme ante el reloj del ayuntamiento y constatar que mi reloj de bolsillo y el gran artilugio del edificio público marcaban ambos la una y treinta y cinco: cinco minutos más teniendo en cuenta el tiempo que había tardado en llegar hasta allí.
Desde el inicio de mi aventura, os puedo asegurar que me pellizqué adrede para comprobar que no estaba soñando.
(Extracto del Libro: "Contactos Con Otro Espacio" de Pierre Monnet).

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA GRAN MISIÓN DE MARINA MUNK

LA GRAN MISIÓN DE MARINA MUNK
(Entrevista de Nina y Mikael R. Matthis, del libro "La Gran Misión")

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

NINA: Háblanos de cuando naciste, y cuéntanos algo de tus padres.

MARINA: Nací en 1944, en las afueras de Copenhague, Dinamarca. Mi madre, que es sueca, me hablaba mucho de Ángeles cuando yo era muy niña. Mi padre era danés, muy competente, y viajaba mucho. Lo sabía todo sobre la historia y subió tres veces al Monte Shasta: ¡Siempre que haces eso te sucede algo interiormente!. Podría decirse que su alma y su energías aún siguen allí. Era un hombre que hacía mucho por su familia, nos llevaba a esquíar o a un restaurante, nos llevaba al bosque o nos hacía viajar en la historia. En cierto modo no estaba con nosotros, vivía intensamente en su propio mundo. ¡Pero nunca le cambiaría como padre!. Me dio oportunidades para desarrollar mis aptitudes. Mis padres acptaron mi individualidad. Porque yo era muy distinta.

NINA: ¿Qué quieres dar a entender con "distinta"?.
MARINA: No estaba en mi cuerpo cuando nací. Estaba fuera, en misiones, volando en ovnis. Tenía obligaciones que cumplir en la Tierra o en otros lugares del Sistema Solar. No perdí el tiempo en la cuna, mirando a mi alrededor. No, no estaba mucho en mi cuerpo. Ellos creyeron que estaba ciega. No reaccionaba en absoluto cuando movían algo delante de mis ojos. Mis ojos azul glacial...Nunca lloraba porque no estaba nunca allí. Sólo abría los ojos cuando me quedaba quieta esperando que me alimentaran. Cuando veía palomas, hablaba con ellas. Me gustaba mucho la naturaleza. Cuando ya podía ponerme en pie, me quedaba quieta, observando a los invitados que teníamos en casa. Les miraba fijamente hasta muy avanzada la noche, pensando: "Esta gente no sabe nada. No saben nada de la vida". Podía ver a través de ellos. No era lo que se dice popular. Pero mis padres no decían nada, dejaban que me quedara hasta que ya no podía más de sueño y me caía en la cama. Tenía total libertad para desarrollar mis talentos. Siempre hablaba con Dios y con la naturaleza. Sentía a mi alrededor la presencia de los Ángeles y habla con mi Cuerpo Angélico. Nunca estaba sola. A una edad muy temprana comprendí que no tenía sentido hablar con gente adulta que no entendía nada.

NINA: ¿Podías hablar con tu madre?.

MARINA: Sobre ovnis, no. Conversábamos sobre los Ángeles y la naturaleza. Ya desde mis primeros años me mostraron algunas de mis encarnaciones pasadas —quizás unas diez— necesitaba acumular conocimientos para, más tarde, poder ayudar a la gente a realizar regresiones. Necesitaba ponerme en contacto con mis antiguas aptitudes. Podía discutir estos temas con mi padre, bien versado en historia. Le hablaba de las imágenes que recibía. Mi padre y yo teníamos mucho que enseñarnos el uno al otro. Así fue más fácil para los Celestes mostrarme más sobre mi pasado y hacerme recordar más claramente. Pero en la escuela era muy tranquila.

ESCUELA Y AMIGOS

NINA: ¿Eras una alumna normal en la escuela?.
MARINA: Estaba ausente. No podía perder el tiempo allí sentada. Quiero decir que me colocaban en un rincón de la clase y la maestra solía acercarse a mi, ponía sus manos frente a mis ojos, diciendo: ¡"Vaya, se ha vuelto a ir". Nunca experimenté felicidad en la escuela. En historia y geografía aprendí muy rápidamente los países donde había encarnado. Lo sabía todo sobe ellos. Mantuve el ritmo apropiado en la escuela, pero no fui una alumna brillante, ni mala. Lo característico en mí es que nunca estaba allí, mi cabeza estaba siempre en las nubes. Intentaron ponerme en una clase especial; pero lo que entoces ocurrió fue que mi conciencia se instaló de pronto en mi cuerpo. ¡Lo sabía todo y los maestros no entendían cómo!. Se asustaron y me dejaron en paz.


NINA: ¿Tuviste amigos durante los años escolares?.
MARINA: Sí, algunos Solía jugar a "vidas pasadas" con ellos. La naturaleza me llenaba mucho.. Pero, para eso, nunca fuí como soy ahora. Me sentía viva durante las noches. Entonces me sentía "en casa". Sabía a donde pertenecía. Siempre estaba fuera de mi cuerpo. Eso hizo surgir otro problema, y es que mojaba la cama hasta que llegué a la adolescencia. Era incómodo, pero nadie podía hacer nada al respecto puesto que yo no estaba en mi cuerpo...


NINA: ¿Permanecías más en tu cuerpo cuando eras adolescente?.
MARINA: Sí. cuando tenía trece o catorce años estaba más encarnada, logré más conciencia. Mi vida adolescente fue, por lo tanto, bastante normal y mejoré notablemente en la escuela. Me siento agradecida por ello. Lo experimentaba todo, todas las normas sociales, y era muy curiosa. Me atraía lo oculto, ya que me comunicaba con el otro mundo. Cuando crecí, a los dieciocho o diecinueve años, decía que quería ir a casa, y mi casa era para mi el mundo árabe. Había vivido allí muchas veces durante los últimos dos mil años. Tenía que ir a casa y cuidar a mi esposo. Sabía que no le encontraría en Ecandinava. Su aspecto era el de un árabe.


NINA: ¿Quieres añadir algo a tus primeros años?.
MARINA: Sí, cuando tenía 4 años supe que quería sanar. Sanar a los débiles. Así que solía vestirme con un uniforme de enfermera. Los animales venían por sí solos a mi, yo los sanaba, pero a los niños tenía que secuestrarlos. ¡Practiqué mucho!.

PROFESIÓN Y MATRIMONIO

NINA: ¿Qué profesión elegiste?.
MARINA: Estudié para azafata de vuelo. Viajé por todo el mundo árabe. ¡Pero no encontré al esposo que buscaba!. Bien, pues tendrá que estar en Brasil, pensé. Iré allí. Pero entonces los Celestes me dijeron: ¡"Todavía no!". Puedo entenderlo porque ¡el pobre hombre que debía encontrar solo tenía tres o cuatro años en ese tiempo!. Cuando estalló la revolución en el Líbano, me vi obligada a marcharme y a volver a Dinamarca. Estaba muy triste. Volvía a casa y tenía que casarme en mi país. Estuve casada con un danés durante siete años. Él tenía que "domesticarme". Esto da a entender que era un hombre muy estricto. Supe que tenía que pasar por esto para ser lo que soy hoy. Le dije: "Cuando Dios me llame tendré que dejarte". Él no me creyó. Finalmente Dios me llamó y me dijo que me había llegado el momento de empezar mi misión. Casi me dio un ataque al saber que había llegado el momento. A mi marido también le dio un ataque, ya que nunca habá contado con esto. Me convertí en profesora de Yoga, conocí a Jörgen, mi segundo marido, y empecé a enseñar parasicología. Jörgen y yo trabajamos juntos, y fue entonces cuando empezó mi aprendizaje. Me enseñaron a recibir a clientes, a conocer otras dimensiones, a tener una comunicación muy conciente con los extraterrestres: el Comando Asthar, por ejemplo. Había estado volando en ovnis desde que era niña, pero no había colaborado concientemente con ellos. Me entrenaron para ir al encuentro de dimensiones cada vez más elevadas del Mundo Espiritual..


NINA: ¿Jörgen, recibió el mismo aprendizaje?.
MARINA: No, porque ya había estado trabajando durante quince años con estos temas. Cuando nos conocimos, sólo se comunicaba con los Hermanos Solares. Comía carne, fumaba, y bebía vino con la comida, lo que significaba que estaba completamente envenenado y al borde de la muerte. Los Celestes me dijeron que tenía que sanarle durante cinco semanas, si quería sobrevivir. Sino tendría que rendirse. Lo hice y fue asi como hicieron que me quedara con él. Teníamos que conocernos, entre otras cosas, para que él sobreviviera. Quedó límpio, y juntos trabajamos con exaterrestres. Dimos muchos cursos y tuvimos muchos clientes. Fuimos enviados por todo el mundo a trabajar.

Pero antes de esto tuve otro colega , nuestro buen amigo Kaj, con el que también recibí instrucciones, durante cinco años. Nos adiestraban los extraterrestres y la Jerarquía Espiritual de la Tierra en el Mundo Espiritual. Nosotros tres trabajábamos en la cimentación y dispersión de las energías en nuestro planeta. Jörgen siempre trabajaba con las energías Crísticas, yo con las energías femeninas, y Kaj con las energías masculinas. Los tres trabajábamos mucho en el extranjero. Cuando más tarde volvimos a casa, nos habíamos especializado tanto cada uno, que fue imposible seguir trabajando juntos. Recibí mi misión, que era el Proyecto del Gran Sol Central; Jörgen también recibió la suya, que le llevó a América, y la de Kaj estaba en Escandinavia, Kaj tiene mucho trabajo en este momento, transformando las energías. Yo trabajo más en el plano físico. Después del Proyecto del Gran Sol Central, llegó el Proyecto de la Selva Amazónica. Es un trabajo físico, pero al mismo tiempo estoy trabajando en todas las dimensiones.

NINA: ¿Han podido seguirte tus padres?. ¿Ven quién eres realmente?.
MARINA: Mi padre murió en 1976, lo que significa que no estuvo casi durante el tiempo de mi adiestramiento físico. Mi madre, comprende muchas cosas. No está conmigo en mi trabajo. Ella trabaja con la Jerarquía Angélica. ¡Las naves estelares y todo eso es demasiado fantástico para ella!. Yo lo creo también.

Realmente nunca me acostumbro a estos milagros, pese a que los experimento a diario. Cada vez que un avión despega, ¡es simplemente fantástico!.

APRENDIZAJE ESPIRITUAL

NINA: ¿Puedes describir el aprendizaje intensivo que recibiste ya como adulta?.
MARINA: Durante cinco años era difícil encontrarme. No estaba en mi cuerpo.. Sólo estaba en mi cuerpo de cinco a once de la mañana, haciendo lecturas de clarividencia. Ése era todo el tiempo que tenía durante el día, como mucho. Realmente no estuve viva en esos cinco años. Necesitaba ayuda para todo, pues no estaba en mi cuerpo. Estaba tumbada o deambulando sin rumbo fijo. Debió ser muy difícil para Jörgen estar casado conmigo, estando más tiempo fuera de mi cuerpo que dentro de él. ¡A Dios gracias él también estaba la mayor parte del tiempo fuera de su cuerpo!. Debiamos ser horribles, sé que los amigos se quejaban de no poder hablar conmigo. ¡No sabían quién era yo, puesto que nunca estaba!. Alguien de California me dijo una vez: "Al mirar en tus ojos, puedes ver el Universo, pero cuando miro detrás de tus ojos, no veo nadie, ¿por qué?". Yo le dije: "¡Porque allí no hay nadie!". "bien, , ¿pero y ella, dónde está?". De modo que tuve que decirles que salía de mi cuerpo y que trabajaba de este modo. A mi regreso de América, necesitaba más tiempo para mí misma y me quedaba más tiempo encarnada en mi cuerpo. De lo contrario no hubiera podido trabajar tanto.

Bajé a mi cuerpo y empecé una nueva vida. Tuve que empezar desde cero, asumir las responsabilidades de mis actos en mi vida cotidiana. Acordarme de cerrar la ventana, llevar conmigo las llaves cuando saliera de casa, etc. Solía tener a alguien que cuidaba de estas cosas. Ni siquiera cocinaba o realizaba labores domésticas.

Pero quería trabajar en la Tierra, era muy importante para mi. En esa época las vibraciones de la Tierra eran tan bajas, que tenías que salir a trabajar todo el tiempo, para poder anclar las energías superiores. Hoy es posible hacer todo esto en un minuto desde tu propia casa Las vibraciones se han acelerado mucho en estos últimos años.

REACCIONES DEL ENTORNO

NINA: ¿Cuál fue la reacción de la gente que te rodeaba durante este periodo tan concentrado?.
MARINA: En estos cinco intensos años, permanecía sentada sobre mi gran trasero, rezando todo el día. Hacía esto, porque no podía hacer nada más. Estaba sentada, tumbada o deambulaba de un lado a otro. Estaba tan exhausta que ni tan siquiera podía meditar. Me hallaba fuera de mi cuerpo casi todo el tiempo. Quizás la gente creía que era muy piadosa o algo así. No estaba en mi cuerpo, asi que no podía ser ni feliz ni desgraciada. No me quedaba energía para sentir o hacer más de lo que hacía. Nunca he bebido ni fumado, pero no me estaba permitido comer carne ni tampoco tener una vida sexual. No había energía para esas cosas. Fue muy duro para Jörgen estar casado con una mujer que era como un cadáver...

Pero mis experiencias concientes en el otro mundo son tan preciosas que no las cambiaría por nada.
La gente no sabía lo que en realidad estaba ocurriendo. Pensaban simplemente que yo era así. No era de este mundo. No podían imaginarse nunca como ser físico, viviendo entre seres físicos. Me aguantaban, pero entendían muy poco.
Cuando desaparecí para ir a Brasil, algunos creen que establecí coomunicación con el canal equivocado.
El hecho es que yo y algunos otros Portadores de Luz estábamos acoplándonos con las más altas energías del Gran Sol Central para esparcirlas donde más se necesitaba. Por eso fui a Brasil.

LA VIDA MÁS INTERESANTE DE TODAS

NINA: Cuando recuerdas tus vidas pasadas, lo que hiciste cuando eras joven, ¿recuerdas haber estado entonces más anclada en la Tierra?. ¿Es más especial esta vida presente?.
MARINA: Sí, esta es la vida más interesante de todas. Lo es para todos. Es el tiempo del cambio de frecuencia, la humanidad tiene que vivir en una Enegía Espiritual en un cuerpo físico. ¡Vamos a tener esas experiencias!.
NINA: ¿Dejabas tu cuerpo también en vidas pasadas?.
MARINA: Más o menos. Tienes que recordar que las energías eran tan bajas que meresultaba muy difícil salir de mi cuerpo. Durante el final de la Era Lemuriana, podiamos entrar y salir de una dimensión a otra. En otras vidas pasadas, sabía más o menos mi función, que era ayudar de una manera más terrenal.
NINA: ¿Qué le ocurrió al árabe que sabías que ibas a conocer?.
MARINA: Sabía cual era su aspecto, por lo que supuse, era de un país árabe. Luego me casé en Dinamarca dos veces, así que pensé: "Bien, quizás se refiere a otra vida" y me olvidé totalmente de él. Finalmente, nos encontramos: en Brasil, nos miramos uno a otro y ambos supimos: "Eres tú". Por fin. A él también le habían dicho que nos encontraríamos. Pese a todo, no creí que fuese verdad. ¡Yo tenía cuarenta y seis años en ese momento, y él era mucho más joven!. Sin embargo, el creyó que yo tenía treinta y cinco, y yo, que él tenía treinta cinco. Les dije a lo Celestes que les agradecía muchísimo el haberme indicado que él exstía, sin bien era una lástima que no pudiéramos estar juntos. No me contestaron. Estábamos destinados a estar juntos, pero tardé en entenderlo.

(Recordando a mi buena amiga: Marina Munk, en cuya Misión Amazónica, estuvimos en contacto muy intenso y constante desde el año 1997, estando yo en Barcelona España )

Si deseas apoyar a la Organización Mundial de la Selva Tropical, que dirige Marina Munk, puedes ponerte en contacto con:

World Rainforest Organization (WRO)
Munaf R. Rohoman
P.O Box 1093
Manaus Centro
Manaus - Amazonas - Brasil
Tel y fax 55 - 922 383 781







lunes, 2 de marzo de 2009

¿QUIÉN FUE BERTHA DUDDE?



La Palabra de Dios
¿Quién fue Bertha Dudde?

A petición de muchos amigos Bertha Dudde escribió la biografía siguiente en 1953:

Me han escrito los mensajes recibidos a través de la Palabra desde el interior 15 de junio de 1937. En respuesta a las numerosas peticiones de mis amigos yo te daré una foto de mi vida terrena, una breve explicación de lo que he recibido espiritualmente, y mis propios sentimientos acerca de todo esto.

Nací el 1 de abril de 1891, la segunda hija mayor de un artista de Liegnitz en Schlesien, hoy Polonia. Tuve una infancia normalmente pacífica, con seis hermanas en la casa de nuestros padres. Me enteré de los cuidados de la vida a una edad temprana. El deseo de ganar dinero para ayudar a mis padres me hizo aprender el oficio de costurera. Como las necesidades financieras de mis padres continuaron, al igual que la carga, y de esta manera me hice útil.

Mis padres pertenecían a distintas denominaciones. Mi padre era protestante, - una madre católica. Nosotros los niños fuimos educados en la fe católica, pero nunca la presión o la fuerza para seguir las prácticas de la iglesia, para que cada niño en los últimos años podría seguir su propio curso elegido.

Yo misma era religiosa, pero no podía aceptar la doctrina católica del sistema a pesar de que respetaba la iglesia. No podía representar algo en el interior fuera de mi conciencia que no había aceptado. Por lo tanto, decidí no seguir asistiendo a la iglesia, la predicación y escucha muy poco, no tenía conocimiento de la Biblia. No he leído ningún libro religioso o la literatura científica y no me uní a ningún otro grupo o secta religiosa.

Cualquier persona a sabiendas de la doctrina católica sabe lo que es una lucha consciente, se encuentra en un momento que quiere liberase de ello. Yo no mee libré de este bien. Pero la pregunta de cuál es la verdad y dónde se encuentra, se mantuvo.

A menudo, cuando le pedí en oració al Señor, le supliqué al Señor que me permita encontrar su reino. Esta oración fue respondida el 15 de junio de 1937, como rezaba en silencio y esperé a la voz interior. En esta actitud que persiste a menudo, por un maravilloso vino sobre mí la paz y el pensamiento que vino a mi corazón, no mi cabeza, me dio la fuerza y comodidad.

Aún no sabía lo que se me dió en estos pensamientos, hasta que, en un extraño sueño experimenté algo que después resultó ser la Verdad y apunte estos pensamientos.

Por lo tanto, en un día determinado he escuchado dentro de un arroyo de palabras que vinieron a mí, que lo escribí. Este fue el primer mensaje que escribí, que comenzó así: "En el principio era el Verbo , un Te-Deum' para el Creador del Cielo y la Tierra."

Luego vinieron la dudas, .... hice sólo lo que se escribe? . En resumen, he luchado, sufrido y rezado muchas luchas, pero una y otra vez las palabras vinieron a mí como un arroyo, una sabiduría, que me hizo temblar. Entonces Dios mismo se llevaró mis dudas. Él me respondió y se reconoció como nuestro Padre, en Su Palabra. Mi fe creció, la duda disminuyó, y que he recibido y escribí al día.

El contenido de los escritos fueron más allá de mi comprensión. Frases, que yo nunca había escuchado o leído acerca de, extrañas expresiones científicas y referencias continuamente llegaron a mí. Luego vino sin precedentes de las expresiones del amor del Padre Celestial dando refugio y el suministro de la iluminación a todas las preguntas de la vida.

Las palabras vinieron a mí de la siguiente manera: Después de la oración sincera y un corto período de compostura escuché interiormente. Reflexiones luego de llegar a mi mente. claramente, claramente, y las palabras fluyeron sin problemas siempre tres o cuatro, uno tras otro, al igual que la escritura de un anuncio de radio o un reporte del tiempo, poco a poco para que yo pudiera seguir el ritmo, y cada línea de escritura.

Ahora escribo en la abreviatura de las palabras como un dictado sin disponer de la parte constructiva o intelectual de la misma. Yo no entro de ninguna manera en un "trance", ni siquiera en las sentencias, sino que viene a mí una palabra en un momento, yo tampoco entiendo el contexto, mientras estoy escribiendo las palabras.

Después de días, a veces semanas, transcribir escritos en taquigrafía la longhand sin cambiar o corregir una sílaba. Cada toma de dictado de una media hora. Debo subrayar que esta fuerza no podría suceder en un estado de éxtasis. Todo se lleva a cabo conscientemente y simplemente, sin ningún tipo de emoción o la influencia de mi propia voluntad. Yo me puedo interrumpir en cualquier momento y terminar la oración, después de horas o días sin leer el escrito anterior y palabras siguen el dictado de nuevo.

Mi voluntad no está bajo ninguna obligación, todo lo que yo deseo es servir a Dios y hacer lo que Él quiere que haga.

La verdad que puedo decir que me ha llevado a esta verdad, y estos conceptos eran, en todos los aspectos, ajenos a mí. Fue sólo después de años que encontré la confirmación de lo que recibí cuando llegué a conocer los escritos de Jacob Lorber. Nadie puede imaginar mi alegría cuando descubrí la literatura de Jacob Lorber; "El Gran Evangelio de Juan" y "El Cristo de la Juventud». Entonces comprendí que otras personas se les dio la Palabra del Señor, que Dios había hablado con sus hijos en todo momento y que Dios seguirá para hacer esto en su infinito amor y misericordia.

He encontrado en los escritos de Lorber el mismo que fue dado a mí. A menudo no podía entender la palabra que vino a mí, pero en su amor el Padre Celestial me dio la explicación. ¡Qué maravillosas son las innumerables manifestaciones en las que el Padre muestra su gran bondad superior!.

Quedó claro para mí que mi breve educación, debido a la falta de dinero y mi falta de tiempo para leer buenos libros o actuaciones, se convirtió en mi ventaja. Podría concentrarse ahora en mi trabajo desde temprano en la mañana, a la tarde y la noche, y cada día que he recibido preciosos palabras espirituales sin saber de quien la recibió.

Es debido a mi ignorancia de la Biblia y la doctrina católica que acepté la Palabra anterior sin resistencia. En mi experiencia un ferviente católico o protestante cuyo conocimiento se basa en teorías dogmáticas está demasiado vinculado a su dogma de aceptar y abrazar revelaciones divinas sin resistencia.

Todavía hay científicos en varias facultades que discuten seriamente estas enseñanzas divinas con creciente interés. Su interés no sólo afectan a la irrefutable explicación del origen de la materia y la posibilidad de su disolución, sino también el principio de la mal enseñanza de las diferentes religiones, sistemas y confesiones. En los mensajes que he recibido estos errores se registran en todo el mundo y se insta a dar instrucciones en relación con estos errores doctrinales, siempre hay una oportunidad. Pero cada uno es libre de tomar la palabra del Señor al corazón o no. Pero el que entiende el espíritu de la Palabra del Padre y no actuar en consecuencia, aumenta la distancia entre él y el Padre, aún más. Cuando no se ajusta a las palabras de advertencia del amor que pone inevitablemente en virtud de la ley. Asimismo, en la misma medida en la falta de gracia de Dios al hacer caso omiso de mandamiento del amor.

En la gracia de Dios la gente se llevó de nuevo al Evangelio, que enfáticamente señala el propósito de ser del hombre. Por el amor misericordioso de Dios trata de salvar a todos los que todavía pueden ser guardados antes de que el punto de inflexión viene. Y que vendrá. El tiempo final de los profetas y videntes que han proclamado está aquí. De acuerdo con las revelaciones que me han dado, el Señor no distingue entre sus hijos. «¡Venid a mí todos vosotros" suena su llamada y bendito es el que oye su llamada y le sigue. Dios ama a Sus hijos. Él quiere hacer a todos felices, incluso cuando no quiere saber él.

Grabado el 22 de noviembre de 1953.

Bertha Dudde

Hay innumerables mensajes clasificados sobre distintos temas muy interesantes, que iré publicando gradualmente.